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Cuando un familiar o un ser querido es diagnosticado de cáncer, comienza una etapa compleja no solo en su vida, sino también en la de su entorno. En la mayoría de las ocasiones, la familia y seres queridos representan el principal apoyo del paciente; sobre todo cuando se llega a una situación de dependencia.

Pero cuidar no es tarea fácil… Nadie está preparado para enfrentar esta situación; nadie nos ha enseñado cómo hacerlo. Quizás por eso solemos identificar la figura del ‘buen cuidador’ con aquellas personas que muestran actitudes o actuaciones de disponibilidad total, de entrega ininterrumpida, de no decir nunca que no, de saber siempre qué hay que hacer… Pero estas conductas no pueden mantenerse en el tiempo, y suelen derivar en cansancio, estrés o agotamiento.

Esta figura del “supercuidador” no es realmente la de un “buen cuidador”. Estamos, como en tantas ocasiones, ante un falso mito. Por ello, te presentamos estos 5 tips con el objetivo de arrojar un poco de luz sobre qué es lo que realmente necesita el paciente de cáncer, sin olvidarnos de las necesidades de la persona cuidadora.

*La importancia de preguntar*

Antes de dar por sentado qué necesita la persona que vamos a cuidar, o dar consejos y recomendaciones, lo que hace un buen cuidador es preguntar. A veces las necesidades que pensamos imprescindibles no lo son tanto y, en cambio, damos otras por sentadas que sí pueden tener una importancia crucial para el paciente.

*Aprender a ser flexibles*

“El buen cuidador va a intentar tener más calma, va a aprender a no tener prisa, a dedicar más tiempo, a observar, a expresar…”, recuerda Ana Monroy, psicóloga de Info cáncer. Según la experta, la flexibilidad es otra característica clave del buen cuidador, y es que no siempre es vital hacer el baño o la comida a la misma hora; sino adaptarse a cómo vayan evolucionando las necesidades del paciente y las nuestras propias. El buen cuidador no impone; el buen cuidador sugiere y adapta.

*La comunicación asertiva*

El proceso del cuidado del paciente puede ser muy tenso en algunos momentos. Es lógico que nos sintamos desbordados, pero, aun así, debemos intentar trabajar la comunicación todo lo posible. En este sentido, la psicóloga diferencia entre la comunicación pasiva, de la agresiva y de la asertiva; y recomienda siempre intentar centrarnos en esta última.

Un ejemplo sería:

  • Pasivo: Vale, como quieras.
  • Agresivo: No, no vamos a hacerlo así y punto.
  • Asertivo: Entiendo que quieras hacerlo así, pero pienso que es mejor así por esta razón.

*Fomentar la autonomía del paciente*

Damián Castañeda, trabajador social de Infocáncer, apunta a la importancia de fomentar en lo posible la autonomía del paciente. A veces se nos olvida que nuestro ser querido puede tener autonomía dentro de sus circunstancias. Cosas sencillas como elegir qué ropa ponerse ese día, qué prefiere para comer, a qué hora prefiere realizar una actividad, qué película quiere ver, etcétera, ayudan a que la persona normalice su situación en lo posible. Sobre todo, teniendo en cuenta que todo lo relacionado con los tratamientos son circunstancias impuestas, en las que no puede tomar ninguna decisión.
Esto le ayudará a mantener el control sobre muchos aspectos de su propia vida.

*Tener actividades en familia*

De la misma forma, es importante conservar cierta cotidianeidad en la familia. Seguir pasando ratos juntos, bien sea a la hora de compartir la comida, un juego o un rato de televisión. Es fundamental no aislar al paciente y cuidador en una habitación; sino seguir compartiendo, en lo posible, espacios y ratos comunes.

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